Sarra, Argelia
«La vida en el barco me enseñó que es posible construir la paz a través de gestos simples y ordinarios: compartir actividades, bailar, escucharnos, cocinar platos que a veces degustamos por primera vez en nuestras vidas, y simplemente estar presentes cuando el otro lo necesita. Logramos comunicarnos a través de los sentimientos y la amabilidad, aunque no hablamos la misma lengua. Estas experiencias, aunque modestas, me ayudaron a comprender que estar unidos no significa compartir las mismas convicciones, sino ser abiertos unos con los otros.
Gracias a mi experiencia con MED 25, me adapté más fácilmente cuando me mudé a Lomé. Aquí puedo ver cuán difícil es para muchas personas satisfacer sus necesidades básicas, cómo la pobreza afecta la vida cotidiana y hasta en un lugar que debería ser pacífico, cómo la gente puede sentirse desalentada y afligida. Hoy comprendo que la paz no significa solo la ausencia de guerra. La paz también es la ausencia del hambre, de la pobreza y del desespero. La lección que el barco me enseñó es que la paz se puede construir poco a poco gracias a la toma de conciencia, la empatía y la aceptación de nuestras diferencias. No necesitamos ser de la misma raza, hablar el mismo idioma ni compartir las mismas tradiciones o la misma religión. La humanidad sola basta.»
Sarra
Publicado el 18 de diciembre de 2025 telemando s7